UNA DANZA: LA CHACONA

Como indica el lema, hablamos de una danza, y ésta lo es, en tres tiempos, primitivamente de origen peninsular español, pero que viaja a América en el s. XVI con conquistadores, curas y aventureros de toda laya, y vuelve alegremente en el XVII a la península y, extendiéndose de ahí con gran éxito por toda Europa, éxito que comparte con la folía, también de origen peninsular y gran viajera. Una vez en la España del XVII evoluciona a formas más complejas a medida que se va difundiendo por las diversas cortes.
Las variaciones del tema melódico se aplican en un “basso ostinato”, o también como temas armónicos y melódicos sucesivos en el “ostinato”, por ejemplo en la Chacona final de BWV 1004 en re.
Siendo como fue en principio una danza festiva, vivísima y de gran erotismo (podríamos decir ‘sexy’ sin meter la pata), termina desarrollando en el siguiente siglo a otra más solemne y cadenciosa hasta el punto de poderla solapar con la “passaglie”, sobre todo en algunas danzas del XVIII francés.

Os dejo aquí dos ejemplos de chacona, una más cercana al origen festivo, que es “A la vida bona”, de Juan Aranés, citando de ésta dos ejemplos, el primero, de no muy buena audición por ser un directo, pero que deja entrever la forma erótica de la danza,

y el segundo, debido a Hesperion XX de Jordi Savall, de audición más que aceptable y excelsa calidad musical, pero que dejaremos para el final.
Me parece que el proceso se ha repetido a través de los tiempos, sin embargo he de hacer la pregunta: ¿Cómo, de ser una danza, la chacona (y podemos poner folía), festiva, con letras que en otros tiempos (éste) se consideran incluso indecentes, indecencias que, por otra parte, tanto gustaban a Purcell, llegan a solemnidad de la chacona citada de Bach? ¿No pasó acaso lo mismo con el amor de los efebos, con la alegría de vivir de los poemas de trovadores, o los carnavales del de Hita?
Bien lo describe uno de las canciones (carmine) de Burana, “Dum iuventius floruit…” del cual quiero dejar aquí las dos primeras estrofas que, en verdad, lo dicen todo:

“Dum iuventibus floruit, Mientras la juventud florecía
Licuit et libuit pude y quise
Facere quod placuit, hacer mi antojo,
Iuxta voluntatem a toda voluntad
Curere, peragere campar a mis anchas por cumplir
Carnis voluptatem. El placer de la carne.

Amodo sic agüere, Obrar así hogaño,
Vivere tam libere, Tan libremente vivir
Talem vital ducere, tal vida llevar
Viri vetat etas, la edad viril lo veda.
Perimit et eximit Ella suspende y revoca
Leges asuetas.” La ley de las costumbres.

(disculpas por la traducción: lo mío no da para más)

Escuchad (si tenéis paciencia) esta grabación de Heinrich Biber, del trabajo “Harmonia, artificioso, ariosa” debida a The rares Fruits council, esta “Ciacona canon in unisono”, de una grabación que es la misma que tengo en casa pero que soy incapaz de traer aquí, así que ¡viva youtube!

Y así pienso que pasa con todo: la primera, la joven alegría de la libertad, del libre amor, del desenfreno que todo vaso rebosa, se institucionaliza con el tiempo, se solemniza, al fin de al cabo, y lo mismo pasa con la chacona, que cuando la utiliza Marais ya está exenta d la frescura con que nació, disfrazada ahora de una técnica musical que resulta insuperable.
Pero vacua, si no para la danza, que ya es cortesana.
Hay corrientes de opinión que afirman no lo que yo apunto con mi ignorancia, sino que el descenso a la solemnidad se debe a la asociación de la chacona con el “lamento”, en el cual hay dos líneas de contínuo, una por los peldaños de la escala menor, y otra, por los de la escala cromática. Como mis conocimientos son inanes (pero no la copilla de aguardiente del Rosal que corre por mis arterias felices), pondré un ejemplo aquí de un número del “Lamento della ninfa”, de Monteverdi. Me refiero al conocido tema de “Zefiro torna”

que aun teniendo en cuenta que el sopranista Jaroussky no me entusiama, sobre todo desde que le vi actuar en Valladolid hace –creo-cuatro años, es una traducción muy digna, y de buena audición, pero sobre todo, se puede apreciar bien lo que dije arriba en la utilización del “basso ostinato” para una estrofa de “lamento”.

He de decir que nada de lo dicho impedirá que baje a por una dosis gulosa del sobredicho aguardiente y, si cabe, vuelva.

Cupo. Y espero que haya sido esta grabación de provecho.

Y pensaba colocaros aquí el aria de Purcell “Whem I am laid in Herat” del lamento de Dido, pero soy incapaz de copiar aquí la grabación que poseo en casa, y la que he encontrado en Yotube es lamentable. Muy lamentable. En ella se puede escuchar el bajo cromático ya muy lejano, pero presente aun y todo como “osstinato”, naturalmente en tono menor.
Como en menor (re) es la antedicha chacona de Bach (BWV 1004) para violín solo, de la que escogido la traducción de SoJim Kim, que me ha encantado. En ella podéis observar los armónicos del continuo, perfectamente solemnizados:

Y, bueno, si habéis llegado hasta aquí, no estará mal escuchar esta pequeña pieza de Juanse, perteneciente a su “Misa en si”(BWV 232); en esta versión tan didáctica que he encontrado, en la cual se ve cómo la figura cromática se desarrolla continuamente en el bajo, mientras las voces exponen el lamento.

Y, en fin, como ya os supongo hartos, os dejo con la chacona (Capella reial de Catalunya, Jordi Savall) primitiva, alegre, que –a mí, por lo menos- nos presta un lejano aroma de juventud.

Ponedle volumen: la vida se acaba, la alegría se transmite.

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2 pensamientos en “UNA DANZA: LA CHACONA

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