APRÈS LE DELUGE

LLUVIA

Estos aguaceros que esponjan montes, abren hontanares olvidados, anegan los prados, que rebosan ríos y regatos; estas lluvias de agua noble y generosa, de repente me traen a la memoria a Arthur Rimbaud y, por tanto, a los años de mi juventud, como tantos libros de lector primerizo y compulsivo, así que busco a Rimbaud en las estanterías; lo encuentro trabajosamente y casi con emoción –tantos años- lo abro; sé por dónde: “Illuminations”, “Après le deluge”, y leo:

“En cuanto la idea del diluvio se hubo calmado.
Una liebre se detuvo. Entre los pipirigallos y las campanillas movedizas y elevó su plegaria al arco iris a través de la tela de araña.”

Y vuelvo a imaginar la liebre absorta en las brillantes gotas de agua pendiendo de la telaraña…

“¡Oh! Las piedras preciosas que se escondían, las flores que ya acechaban.”

Sigo leyendo, viendo comerciantes que levantan sus tenderetes, los barcos proa al horizonte, los dos diluvios, el de la rebeldía que todo lo limpia y el de los mitos, la cólera de un dios terrible que todo lo anega pero que al final es vencido por la persistencia de los humanos, su tozudez para la supervivencia.

“En la gran casa de cristales todavía chorreante, los niños enlutados contemplaron las maravillosas imágenes.”

Porque a pesar de tanta cólera…

“…Luego, bajo la arboleda violeta abrotoñada, Eucaris me dijo que era primavera.”

“-Sordos, estanque; -espuma escúrrete sobre el puente y por encima de los leños; -trapos negros y árganos –truenos y relámpagos –subid y rodad; -aguas y tristezas, subid y reavivad los diluvios.”

“Ya que, desde que se desvanecieron -¡oh piedras preciosas escondiéndose y flores abiertas!- es un aburrimiento…, y la reina, la hechicera, que enciende su brasa en el tarro de arcilla, nunca nos contará lo que ella sabe y nosotros ignoramos.”

Aquí, en el Baixo Miño, las lluvias han cedido ante un sol frío, luminoso, que hace brillar al mundo, refulgir las telas de araña de etéreos diamantes.

Après le Déluge
Aussitôt que l’idée du Déluge se fut rassise,
Un lièvre s’arrêta dans les sainfoins et les clochettes mouvantes et dit sa prière à l’arc-en-ciel à travers la toile de l’araignée.
Oh ! les pierres précieuses qui se cachaient, − les fleurs qui regardaient déjà.
Dans la grande rue sale les étals se dressèrent, et l’on tira les barques vers la mer étagée là-haut comme sur les gravures.
Le sang coula, chez Barbe-Bleue, − aux abattoirs, − dans les cirques, où le sceau de Dieu blêmit les fenêtres. Le sang et le lait coulèrent.
Les castors bâtirent. Les “mazagrans” fumèrent dans les estaminets.
Dans la grande maison de vitres encore ruisselante les enfants en deuil regardèrent les merveilleuses images.
Une porte claqua, et sur la place du hameau, l’enfant tourna ses bras, compris des girouettes et des coqs des clochers de partout, sous l’éclatante giboulée.
Madame*** établit un piano dans les Alpes. La messe et les premières communions se célébrèrent aux cent mille autels de la cathédrale.
Les caravanes partirent. Et le Splendide-Hôtel fut bâti dans le chaos de glaces et de nuit du pôle.
Depuis lors, la Lune entendit les chacals piaulant par les déserts de thym, − et les églogues en sabots grognant dans le verger. Puis, dans la futaie violette, bourgeonnante, Eucharis me dit que c’était le printemps.
− Sourds, étang, − Écume, roule sur le pont, et par dessus les bois; −draps noirs et orgues, − éclairs et tonnerres − montez et roulez; − Eaux et tristesses, montez et relevez les Déluges.
Car depuis qu’ils se sont dissipés, − oh les pierres précieuses s’enfouissant, et les fleurs ouvertes ! − c’est un ennui ! et la Reine, la Sorcière qui allume sa braise dans le pot de terre, ne voudra jamais nous raconter ce qu’elle sait, et que nous ignorons.

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3 pensamientos en “APRÈS LE DELUGE

  1. Aquí, en la meseta, la nieve oculta la belleza de los campos que la lluvia preña a tu alrededor. Vendrán tiempos mejores y si no… siempre nos queda la emoción que un viaje ofrece.

  2. Aquí, en África el tiempo es frío y desapacible con vientos de poniente pero dura poco y, al pronto, se oyen pajarillos y demás bichos del lugar.
    El francés se me queda un poco corto porque lo perdí hace tiempo.

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