Otro poco de música

Después de otras dos semanas sin conexión al Internet os dejo aquí algo más de Jordi Savall que me ha facilitado mi santa; nada más dejo por hoy puesto que esta semana estoy de viaje.
Espero que disfrutéis con el vídeo.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-documentales/musica-savall-historia-borgia/1457308/
Nos encontramos la semana que viene, una vez superada la previsible resaca.

PREVIO AL SUEÑO

Después de otra serie de días sin conexión con la llamada área local, esta misma aparece nuevo en mi antena, así, sin avisar, y como ya me iba a la cama en compañía de Yasunari Kawabata (nadie diga nada: “El rumor de la montaña” o “Yama no Oto”, publicada por Emecé en 2007), se me ha ocurrido dar una vuelta por otras páginas como, por ejemplo, Píelago de lecturas (http://pielagodelecturas.wordpress.com/), de mi amiga Mer, que apunta una nueva entrada, esta vez sobre Faulkner (“El ruido y la furia”), tan precisa, o la de mi nuevo amigo Mera, desde un faro (http://desdeunfaro.blogspot.com.es/), a veces tan ácida y divertida (qué bien se lo ha tenido que pasar este hombre, por Tutatis), o la de mi hija Carlota, Verso, perla, pluma y flor (http://compartiendomivida.wordpress.com/), en la que no hay nada nuevo, pero me permite echar otra ojeada a los versos de la Pizarnik, tan amada por mí…; en fin, un paseo por ahí, pero hablaba de Kawabata, bueno, no hablaba pero lo hago ahora, sólo por encima porque me llama la cama (a gritos). Me encanta este tipo, no sólo por sus textos (“El maestro de Go”, “Lo bello y lo triste”, “Mil grullas”…), sino porque tuvo la humorada de suicidarse a los setenta y dos años, lo que me hace recordar un suelto de la prensa lusitana allá por los años de Grándola vila morena en que leí (si mal no recuerdo) casi literalmente: “Suicidouse, farta de vivir, aos noventa e dois anos” ¿No es encantador? Bueno, pues a lo que iba, este Kawabata es un escritor de esos primorosos, pero que tras el primor esconde tensiones ocultas de una gran fuerza, pero siempre contenidas, en ese perpetuo equilibrio que exige la antigua educación japonesa, en este caso, tensiones (a veces muy duras) familiares vistas desde la perspectiva del patriarca de familia Ogata Shingo, personaje que parece ignorado por todos, pero que sin embargo mantiene la tensión superficial que intenta asumir la difícil cohesión familiar, apoyándose siempre en la constante apreciación de la belleza que la naturaleza ofrece continuamente, o la fuerza estética de alguna acciones aparentemente inanes. En fin, que voy a seguir con mi relectura de este escritor (compulsivo), amigo de Yukio Mishima, premio Nobel en el ’68, fumador empedernido e insomne de libro, según cuentan.
Otro día podremos seguir pensando con Yasunari Kawabata, pero por hoy es sufuciente.
Por cierto, en la página de Mera me he ido a una de las que él visita , “Enseñanzas náuticas” (http://nauticajonkepa.wordpress.com/) y me he encontrado con una muestra (enorme) de la vanidad, estupidez y falta de pudor de nuestra especie: El yate “Azzam”, sea de quien sea, un insulto a todos los humanos de este planeta (y a los no humanos: esta gente no respeta nada), un buque de ‘recreo’ con una eslora de 180 m y un precio de 609 millones de dólares. ¿Qué harías tú con este tipo, con los tipos como éste si lo tuvieras a mano? Mejor no poner respuestas, que me van a agriar el sueño.
Mucho más sensato Faulkner. O Kawabata.
Por cierto, sigue lloviendo a cántaros: este año no habrá tomates, me temo.