UN BREVE COMENTARIO: PYNCHON Y BORGES

Releyendo a Mr. Pynchon (El arcoiris de gravedad. Tusquets, 2002) me encuentro con varias citas a Borges en el episodio 28, una refiriéndose a la vastedad infinita y a la libertad del gaucho en la Pampa (En los días de los gauchos mi país era un pedazo de papel en blanco…); otra ya inmerso en el Martín Fierro y dentro de ésta, unos versos dedicados a una Graciela Imago Portales (nombre borgiano donde los haya) que aparece en el texto de Pynchon como “una de las preferidas de los literatos”. Son dos versos, estos:

El laberinto de tu Incertidumbre                                                                                                                                           me trama con la disquietante luna.

Versos que de ninguna manera he encontrado en la obra poética de Borges (Jorge Luis Borges, Obras completas. Emecé, 1996)), así que no me queda más opción que la de achacar la autoría de los versos (en castellano en el original) al señor Pynchon, opinión aceptada por la crítica y que para mí ha sido un descubrimiento (no hay como las relecturas, está claro). Imagino que al mismísimo Borges le encantó esta invención (y la de Grabiela Imago Portales, con ese ‘Imago’ que parece dar la pista de los versos), trabajo delicado del mejor pastiche, sobre todo con la inclusión del fantástico adjetivo “disquietante”, perteneciente ya por derecho propio al universo borgiano y ejemplo de la amplia erudición de Pynchon, erudición que siempre es placentera una vez superados los obstáculos de una difícil lectura, porque no sólo aparece citado el nombre de Borges, sino el de autores poco conocidos incluso entre los lectores en lengua castellana, aquí en España, sin ir más lejos, como es Ibarbegoitia (Jorge) autor inquietante (aunque no disquietante, que parece más femenino) del que quizá escribiré otro día en que mi natural pereza ande despistada; Beláustegui, escritor y político argentino, olvidado excepto para los estudiantes de derecho también argentinos o El mismísimo Cipriano Reyes, dueño y señor del Sindicato de la carne (y lo que ello conlleva) y fundador del Partido Laborista y uno de los padres del peronismo.

Pero terminando con los versos citados, dos endecasílabos de factura clásica y ejecución perfectamente moderna y exquisitez borgiana -cuyos poemas verdaderos son como un edificio de cristal voluble de una perfección inusitada- insertos en un párrafo que también hubiera podido firmar Borges (así que todo es un suave guiño y, seguramente, un acto de amor literario), no queda sino admirar el profundo conocimiento que de la obra de Borges por parte de Pynchon implica, lo cual me hace pensar en mi profundo desconocimiento de las cosas que creía conocidas y sobre todo de la belleza de esas cosas, lo cual, lejos de hundirme en la miseria intelectual, hace que insista en saber o por lo menos aprehender algo de esa belleza que, de momento, me es negada.

He aquí el párrafo que cito en la traducción de Antoni Prigau:

Junto a las piezas de 20 mm, Graciela Imago Portales holgazanea pensativa. En su día, fue la idiota urbana de Buenos Aires: inofensiva para todos, amiga de cualquiera de los del espectro, desde Cipriano Reyes, que intervino una vez a su favor, hasta la Acción Argentina, donde trabajó antes de que fuera disuelta. era la favorita de los literatos.Se dice que Borges le dedicó un poema (“El laberinto de tu incertidumbre / me trama con la disquietante luna…”) .

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