ESPÍAS

Este pasatiempo se lo dedico a mi hermano Carlos, que es el que me dio el librito.

Pues andaba yo hace nada haciendo la consabida limpieza doméstica bien armado de armas y bagajes propios de tal lucha cotidiana cuando justo en el momento en que los muchachos de Il Giardino Armónico atacaban el recurrente ritornerlo del allegro del Concierto en Re mayor, RV 93 que, como todo el mundo sabe se escribió para laúd, dos violines y bajo continuo, y se compuso hacia 1730, cuando insólitamente me topé con un librito que -aunque conspicuo- había escapado a otras limpiezas: “Historia ilustrada de la URSS” editado por la Agencia de Prensa Nóvosti en 1982 y que lleva una dedicatoria a pluma: “A mi queridísima prima Nela con muchísimo cariño”. Luis. He de decir ante todo que Nela era mi madre y que, como yo, era sospechosa de muchas cosas excepto de estalinista; de su primo Luis he de decir lo mismo a no ser que fuera un topo en el edificio diplomático de Franco como si de un Toby Esterhase carreniano y local se tratara, de manera que he quedado sorprendidísimo, remedando las esdrújulas del primo de mi madre y poco menos que atónito.
En el ’82 rondaba yo los 32 añitos y no puedo imaginar a mi mamá leyendo propaganda soviética de la Nóvosti ni nada parecido, hay que tener en cuenta que ella pasaba por una señora de la derecha moderada que jamás pudo votar a Fraga porque “era un ordinario que se tocaba sus partes en público” ni a Felipe González porque, en contra de la opinión de mi padre era “un pequeño aprendiz de canalla que no sonreía de frente”, una visionaria mi madre: en fin, ¿quizá leía este librito impelida por algún amor adolescente que suele darse entre primos?

¿O es que había otra cosa?

Mi madre nació en Tampico (México: ¡Viva México, cabrones!) no por nada, sino porque mi abuelo era un emigrante al que no le fue mal y que se dedicaba con su gemelo al lucrativo negocio de las gasolineras y cosas así; trabajaban -cómo no- para los gringos y durante las guerras cristeras (1926 – 1929) sucedidas en México tras la ley de 1926 del presidente Plutarco Elías calles que restringía -o mejor, anulaba- la influencia religiosa en el Estado aplicando el espíritu estricto de la Constitución de 1917; la Iglesia, como siempre que les tocan un grano se puso como se puso, creó guerrillas que atacaban al grito de ¡Viva Cristo Rey! (¿le suena al paciente lector?) y promovió entre otras cosas no utilizar vehículos ni comprar gasolina, y ahí, ahí sí que les rascaron los huevos a mis abuelos, de manera que uno, el padre de mi madre apoyó a los cristeros y el gemelo al gobierno constitucional, así, ganara quien ganara, ganarían ellos: ¡La empresa, coño!

Quién sabe si en aquellos momentos no hubo contactos beneficiosos para ambos con los servicios secretos de los gringos, de los mexicanos o de ambos que es como suele suceder, el caso es que salieron airosos y el abuelo, sin mácula gubernativa a pesar de haber actuado contra el gobierno. Y lo mismo hicieron (¿por qué no si ya salió bien una vez?) con la guerra que sucedió tras el golpe de estado de los fascistas españoles en el ’36 con el mismo éxito: El gemelo también salió airoso tras la victoria fascista de Franco y Alemania y ambos defendieron bien sus dineros en los dos países sin dar lugar a charlas de salón y -mucho menos- de chekas, comisarías, nacht und nebel, y cosas por el estilo que es de lo que se trataba. ¿Qué importan naciones y memeces por el estilo mediando pasta? Y si no id y preguntádselo a todo aquel que esté forrado y se llene la boca de patrias, y de todas formas, he de decir que, en efecto, patrias y naciones no son más que predios donde robar y huchas donde depositar dinero, o morirse de hambre si mal cuadra: a lo que se ve he heredado semejante despego por estas cosas, y eso que soy pobre.

En fin, a lo que iba, los dos hermanos intentaron copar seguridad haciendo hijos para la Empresa y para la Diplomacia, actividades éstas complementarias, pero ¿y las hijas, que las había? ¿Qué se hizo de las hijas para bien de los negocios?

Y entre ellas, la lectora de la Historia ilustrada de la URSS, porque la leía, qué duda cabe, vaya, si está hasta subrayada y a veces anotada con la letra de mi madre, con esa épsilon para la ‘e’ mayúscula que yo he imitado filialmente; y las hay curiosas o, más bien inquietantes: 21182LFoccidental, arte y triple audacia21N90, y cosas así, en unas una palabra viene precedida por una cifra (3fundamental), en otras la cierran (tranquilidad6), pero siempre incomprensibles por más que uno se esfuerce.

Ya no sé cuántas veces he leído el librito (175 páginas, fotos incluidas), y hace una par de lecturas voy llegando a la conclusión (que no a la certeza) de que hay que ver los subrayados y notas en un conjunto, lo que no sé es en qué de tipo de conjunto debo pensar, o si son varios los conjuntos incluidos en uno más grande, el caso es que creo haber descifrado algo, por ejemplo, OP.17MAD:65/98;112/41; 24/212; 145/89;VARgas, es decir, claves bastante fáciles si se sabe lo que se busca y el libro en que hay que buscar, así que supongo que OP es obra, o libro (en este caso, 17º, lo que quiere decir que ya llevaban un montón de libros utilizados), la primera cifra, página; la segunda número de palabra, en este caso: MAdrid callado enlace gran vía, o sea, Madrid, metro de Callao enlace con Gran Vía. Es ciertamente un lugar de cita, y no un rendez-vous romántico como se podía suponer en primera instancia, porque mi madre apenas salía de casa y mucho menos viajaba a Madrid alegremente, así que suponiendo que el destinatario de la clave fuera el primo Luis, ésta era una cita en un lugar de Madrid con un tal Vargas, que sería, por razones de seguridad, un nom de guerre como quiere toda la literatura especializada.

Y así o parecidas son todas, sin embargo, las anotaciones no he podido descifrarlas con seguridad, seguramente me falta paciencia y método, cosa que mi madre había de tener con esa afición suya por crucigramas, charadas y jeroglíficos que la tenían abstraída durante horas. Y yo pensando que se aburría todo el día en aquel sofá suyo que era terrenus vetitus para el resto del mundo. Que ya me hubiera gustado llevar una vida así, tan apasionante como la de mi madre, no ésta, que como puede ver el amable lector si se va al relato anterior a este mismo, no sale de pasar el polvo, mopa y fregona en estos tranquilos pero aburridos días de esforzado amo de casa.

http://www.youtube.com/watch?v=u9m3ghjN0REmd5448738244

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