LIBERTAD

Hace un par de días tuve unas cuatro horas, como cien kilómetros de bici para pensar chorradicas y evitar de paso que algún hijoputa me mande al depósito; se piensa mucho encima de la bici, desde que “vaya mierda con la rodilla esta que ya me está jodiendo” hasta “va a votar la siguiente vez la puta que los parió”, cosas así, también, claro, “¡Coño, mira, un busardo buscando el papeo!”, o “dos arrendajos peleando por una rama”, y bueno, montones de paridas por el estilo.
Ayer, ya veréis, estaba más filosófico si acaso y estuve reflexionando queridas lectores (no es una errata: una simplificación que propongo a la RAE) sobre ¡Tchaaaaánnn! ¡La Libertad!
Pues sí, lo que decía, que iba yo dando pedal mientras subía hacia el Alto de San Cosme (quién coño sería ése) cuando comencé a pensar en eso, fíjate, la libertad: todo el mundo ha hablado de ella, unos y otros: “La verdad te hará libre”, sin ir más lejos, pero claro a mí, en ese momento no se me ocurría ninguna; “Independencia y libertad” (¿soy yo independiente?); “Libertad o muerte”; “La muerte os liberará” (¿Está jodido, eh?). Pero eso no es todo, que hay la hostia de libertades, desde la de colonias que a pesar de serlo te dan la libertad: “Sé libre con… “(¡Joder, no me sale ninguna marca de colonia ahora: sólo uso jabón Lagarto para mis cosas); la ropita también te hace libre, sobre todo a las chicas, que tanto lo necesitan; de los tampones, mejor no hablar: Eso sí que es libertad; también tenemos libertad a raudales con los espirituosos y sus diversas combinaciones, cervezas y todo el amplio catálogo alcohólico. Más allá de toda duda un buen aislante nos da no sólo libertad sino paz interior, que ya es de agradecer; ni quiero (ni puedo) enumerar la cantidad ingente de libertad que nos regalan los bancos porque habéis de saber (si no lo sabéis ya) que una imposición mínima de 175.000 euracos para arriba os producirá además del placer de hacerla la libertad del 2,9% de interés que no sólo es libertad sino la seguridad de un futuro más libre aún, más seguro y más chachi. además suelen regalas vajillas y cosas así; no sólo eso, sino la libertad de pagar cuando quieras, de obtener pasta sólo con el móvil, de disfrutar de un fin de semana en absoluta libertad allí mismo, en las Bahamas, la libertad de disponer de dinerito al instante y ya veremos cuándo abonas, la de comprar la casa de tus sueños… ¡Ay Señor! También tenemos la libertad que se consigue fácilmente con la compra y conducción del coche del año, del todo terreno que, ese sí, es el que te dará la libertad absoluta allá en el coño de la Bernarda, junto a un precipicio de la hostia mientras el sol amanece por poniente, que eso sí que es libertad se pongan como se pongan los geógrafos.
Gente: Hay tanta libertad, pero tanta que no entiendo de qué coño se queja la plebe. ¿De verdad quieres ser libre? Nada más fácil: sólo tienes que quererlo y quererlo ya para serlo, y da igual que seas más pobre que una rata puesto que ¿acaso siendo pobre no se es más libre? Ni siquiera tienes que levantarte para ir al curro. ¡Joder! ¿Qué más quieres?
En esto iba yo pensando cuando pasé cerca de una granja, ya sabéis, un sitio de esos que tanto dolor producen a las buenas gentes veganas y amantes de las bestias del campo, bueno, pues eso, que pasaba por allí, ya cuesta abajo (¡al fin!) cuando al instante vi la LUZ, vaya que tuve una revelación, no, Revelación, pues era el mismísimo Dedo De Dios (¡Las tres Des, tíos!) el que iluminaba mi perecedero y predecible cerebro atravesando incluso el casco: Somos tan, pero tan libres en este mundo nuestro que regalamos libertad a las demás especies. ¿Que no?
¿Acaso, niñas y niños que hasta aquí habéis llegado no sabéis que hasta hay huevos de gallinas criadas en libertad, es decir, y a riesgo de parecer reiterativo, somos libres para comer huevos de gallinas libres.
Lo dejo ya, se me están saltando las lágrimas y hasta los empastes.descarga