HEISENBERG Y LOS CUERPOS HIPNÓTICOS

Existe Heisenberg y el principio de incertidumbre:

busca la mayor certeza del dónde y menos sabrás

no sólo de ese dónde, ese momento, sino quién o qué es: su masa, su velocidad.

Y también existe la certidumbre

y el vértigo de ser nada en el rincón último del Universo

o de la noche o la tiniebla

o de la postrera luz del ocaso del Sol.

Y al final, uno recurre a lo visible,

al rastro de lo visible, al sueño del último mirlo que es como un suspiro oscuro.

La certidumbre,

lo que se toca, lo que eriza el vello.

Lo que se sabe: Si me besas

con tus dedos, si me rozas

con tus labios, si tu ojos me traspasan

moriré otra vez, una vez más moriré.

Me desvaneceré como un viento terral al calor de la mañana

en la corriente espesa y dulce de tus arterias.