LA MELANCOLÍA SEGÚN ZELENKA

 

De Jan Dismas Zelenka (1679-1745) no se acordaba pero nadie desde que murió hasta el s. XX en cuyos finales su obra fue redescubierta y añadida al catálogo de los intérpretes; lo mismo le pasó a Juan Sebastian Bach, aunque éste fue redescubierto antes gracias a Menselssohn de quien se cuenta (aunque yo tengo mis reservas) que descubrió a Bach un día al ver el papel que envolvía el encargo del carnicero: era una página de papel pautado con notas manuscritas; Mendelssohn fue a ver al carnicero y éste le contó que en casa tenía montones de papeles de esos y que los usaba para envolver chuletas y que, una vez leídas resultaron ser partituras manuscritas de Bach, lo cual le llevó a leerlas y estudiarlas con curiosidad pues Bach era ya un autor olvidado desde hacía unos ochenta años y, por fin, el día 11 de marzo de 1829, Mendelsohn dirigió la orquesta con los coros de la Singakademie (dirigiddos por un al principio escéptico Carl Friedrich Zelter, su maestro). La obra que se estrenó aquel día -todo el mundo lo sabe- fue la Pasión según San Mateo BWV 244.
Pero hablaba de Zelenka y de su incorporación a la actualidad musical como tantas otras de la época renacentista y barroca que han ido incorporándose al repertorio desde que se impuso la interpretación historicista de la música antigua.
Zelenka -lo mismo que Bach- escribió en su mayoría obra religiosa – aquel para Leipizg y éste para la corte de Dresde, ciudad en la que vivió aunque su lugar de nacimiento fuera Lunovice, pequeño lugar al suroeste de Praga, ciudad en la que vivió desde 1719 después de pasar por Praga, Viena, Nápoles (donde estudió con Scarlatti) y Venecia (siendo aquí alumno de Antonio Lotti, maestro también de Benedeto Marcello), y en Dresde llegó a ser director de música de la iglesia de la corte de Augusto II.

Como digo, su obra es mayormente religiosa: veinte misas más fragmentos de misas y responsorios, dos magnificats, muchos salmos, cuatro requiems y tres oratorios, pero escribe también música instrumental inspirados en la música tradicional checa, por ejemplo, sus seis sonatas de cámara y los cinco caprichos para orquesta, pero la que quiero destacar aquí es una curiosa obertura de programa titulada Hipochondria (hipocondría) que es la que traigo hoy mientras hago tiempo a que se acerque la hora de almorzar, pues hoy la lluvia y el frío me han dejado en casa sin bici.
Bueno, he de decir que en la época de Zelenka, el término hipocondría significaba, más que nuestra acepción actual, una variedad de la melancolía (melancholia, μελαγχολια, bilis negra, por cierto (yo y mis digresiones) hay una película estupenda del inefable
Marco Ferreri titulada Liza en la que ésta, Liza pasa a ocupar el lugar del perro Melampo μελας , negro. Literalmente, hipochondria quiere decir debajo (hipo) del esternón (chondria) que es donde duele cuando te quedas sin tu amor, y es esa melancolía la que Zelenka nos trasmite muy sutilmente con esta pieza, que en sus idas y vueltas de tono mayor a menor parecen indicar un diálogo entre médico (mayor) y paciente ( menor), que dice George Cheyne que los síntomas de la melancolía son muchos, variados y variables, que cambian de un lugar a otro ( The English Malady, 1733), síntomas que se pueden aplicar perfectamente al estilo armónico de Zelenka.
Y aquí os dejo el enlace de esta obertura, Hipochondria a 7 concertanti en La mayor, ZWV187, interpretado por la Orquesta Barroca de Friburgo que dirige Gottfried von der Goltz.
Que os guste. 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s