EL MANZANARES, PARADIGMÁTICO CAUDAL

EL MANZANARES, PARADIGMÁTICO CAUDAL

Rodolfo II en sus buenos tiempos

Con el Manzanares se mete todo el mundo, por ser río familiar de Madrid y cuyas riberas se besan por la noche: tan cercanas viven la una de la otra.  Pero es un gran río, no en vano lo ponderó Rodolfo II, emperador del Sacro Imperio y alquimista en ratos libres, del cual sacaron el gesto Carlos V y Felipe II, dejando el deterioro absoluto para los siguientes austrias, que dijo entusiasmado:
El Manzanares es el mejor río del mundo porque es el único navegable a caballo
Y uno de sus descendientes, el citado y ya tocado por los incestos, Felipe II, rey de las Españas todas, picado porque Madrid no tenía puerto y Londres, Pariś e, incluso los Países Bajos sí que lo tenían,  ideó un puerto en el Manzanares al que se llegaría a través del Tajo, pero de ánimo obsesivo, timorato y morboso como usaba se rajó al poco de la derrota de su Armada diciendo :
¿Para qué queremos un puerto si naves ya no quedan?
Tenía su gracia Felipe: la Gracia de Dios. Y el caso es que todo el mundo tenía algo qué decir, también el pepino alambicado e incomprensible llamado don Luis de Góngora y Argote que cuando se construyó el puente de Segovia, gracioso escribió:
Y aunque un arroyo sin brío os lava el pie diligente / tenéis un hermoso puente con esperanzas de río.

Don Francisco

Don Luis, gran pedante

O don Francisco de Quevedo y Villegas, tatarabuelo de Mer, que dejó estos versos:
Enano sois de una puente / que pudierais ser marido / si al besalla en los tres ojos la llegareis al tobillo. / Al tobillo, mucho dije: / a la planta apenas digo / y eso no siempre, descuida / porque calzada ha vivido.
Y aún podría seguir una abigarrada lista de opiniones sobre este fenómeno de la naturaleza, pero como estoy dando un repaso a mis queridas Rimas de Tomé de Burguillos lo dejo con este soneto en el que el mismísimo Manzanares -¡por fin!- opina sobre sí mismo, con castizo humor, de manera que es su decir el que prima entre todos, puesto que -como se ve- el Manzanares es río que se conoce a sí mismo.
No como otros.

Don Félix: su mirada melancólica, sin duda causada por la racanería del miserable duque de Sessa, gran cretino de España

LAMÉNTASE MANZANARES DE TENER TAN GRAN PUENTE
Quítenme aquesta puente que me mata,
señores regidores de la Villa;
miren que me ha quebrado una costilla;
que aunque me viene grande me maltrata.
De bola en bola tanto se dilata,
que no la alcanza a ver mi verde orilla;
mejor es que la lleven a Sevilla,
si cabe en el camino de la Plata.
Pereciendo de sed en el estío,
es falsa la casual y el argumento
de que en las tempestades tengo brío.
Pues yo con la mitad estoy contento,
Tráiganle sus mercedes otro río
que le sirva de huésped de aposento.
                                                                                                                                                                                                                                   (Edición de J. M. Blecua, 1976)

El Manzanares en invierno

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