ESCLAVOS

ESCLAVO,s. xv. Tomado indirectamente del gr. bizantino sklávos, ‘esclavo’ y ‘eslavo’, derivado regresivo del gr. biz. sklavinós, ‘esclavo’, y éste de slovêninû, nombre propio que se daba a sí misma la familia de pueblos eslavos, que fue víctima de la trata esclavista en el Oriente medieval. El it. schiavo, equivalente de ‘esclavo’ pronunciado ĉau en los dialectos del Norte de Italia y empleado como expresión de cortesía en el sentido de ‘servidor de usted’, ha pasado como interjección de despedida al castellano de la Argentina y otros países americanos.

DERV. “Esclavista. Esclavitud”, 1604. “Esclavizar”. Esclavina”, 1335, de la mencionada antigua forma gr. sklavinós por la vestidura tosca que llevaban los eslavos en peregrinación a Roma y a Compostela.” (Corominas, Bv. Diccionario etimológico de la lengua castellana. Gredos, 1967)

Es decir, que esclavo deriva del eslavo de la misma forma que esclavina (sobreprenda que va encima de las hombreras del capote) a causa de un préstamo del bizantino que a su vez lo toma de ‘esloveno’, eslavo, que los dichos eslavos querían que procediera de slob, es decir: hablar, lengua. Quizá los italianos, por aproximación fonética pronunciaban eslavo como esclavo, como podemos observar en el antiguo nombre de lo que fue Yugoslavia: Esclavonia.

En la Alta edad media, los alemanes (como siempre y hoy hicieron y hacen: arramblar con todo presos de su codicia) cruzaron el Elba e invadieron las tierras eslavas, esclavizando a sus habitantes, llevándolos a los mercados de Narbona donde los compraban los catalanes que, a su vez, los llevaban a Al- Andalus, a Lucena en Córdoba, donde eran emasculados sanitariamente (los pueblos del norte eran unos zotes en medicina y cirugía y una pandilla de bárbaros ignorantes), y de allí, de Lucena eran distribuidos y comprados por las clases altas y la Corte, donde eran muy apreciados como esclavos domésticos, formando, más adelante, parte de la burocracia palaciega y llegando algunos a altos puestos de la Administración.                                  350px-S._V._Ivanov._Trade_negotiations_in_the_country_of_Eastern_Slavs._Pictures_of_Russian_history._(1909)

Los andalusíes los llamaron siqlâb (pl. Sacâliva) y/o siclàvìn (de donde procede el pueblo extremeño Ceclavín, al NO de Cáceres, 1840 habitantes en 2019). De siqlâb procede la palabra castellana ‘ciclán’, es decir, falto de un testículo.

Sin embargo existe la esclavitud en el mundo (y digo ‘existe’ no por error), de manera que ¿por qué los llamamos esclavos, término que como hemos visto procede de tiempos relativamente recientes en vez de obtener el sustantivo de términos más antiguos y, en el caso de las lenguas romances, del latín?

Porque en latín, el esclavo era servus, ‘siervo’, término que tenía el mismo significado de propiedad sujeta a compraventa, sin embargo, durante el mandato de Diocleciano y a causa de la escasez de mano de obra en las zonas rurales, muchos siervos fueron manumitidos y adscritos como colonos a las tierras propiedad de sus antiguos amos y vinculadas a ellas, de manera que tenían de éstas un permanente usufructo pero no como propietarios reales sino como “trabajadores autónomos” que pagaban parte del beneficio a los verdaderos propietarios, los amos de antes. De esta forma la productividad crecía y el beneficio era mayor y sin riesgos para los dichos propietarios.

unnamedMás adelante, estos servi (que ya eran muy numerosos) seguían vinculados a las tierras en las que nacían ahora propiedad de los señores feudales, no pudiendo ellos (los servi) abandonar la tierra, estando sujetos a servidumbres, debiéndose alimentar por sí mismos siendo los productos de la tierra, caza incluida propiedad del señor que además podía disponer de ellos para causas bélicas y de ellas como ius primae noctis, sin embargo, técnicamente eran libres ya que no estaban sujetos a compraventa. De esta forma, la palabra servus dejó de significar a la persona poseída por un amo y tomó un sentido más amplio pasando de servi a serventes, es decir sirvientes más o menos asalariados.

Lo que siguió igual fue el hecho de la esclavitud que, como queda escrito arriba, comienza a usar con ese nombre a partir del siglo V/ VI. Y hasta hoy, siendo como es que aunque la esclavitud fue jurídicamente abolida en todo el mundo pasada la mitad del s. XX, es un hecho innegable que aún hoy existe en forma más o menos encubierta como trabajos en las capas más miserables o como trata para los mercados de la prostitución, por más que se intente utilizar un lenguaje políticamente correcto, tanto unos como otros casos siguen siendo técnicamente, casos de esclavitud pura y dura socialmente consentidos.Reportajes_360726682_109863237_1706x1280

Y así nos luce el pelo, pero ésa ya es otra historia.

Para ilustrar con música este pequeño artículo he escogido, cómo no, la obertura de Los esclavos felices, de Juan Crisóstomo de Arriaga, y aunque me hubiera gustado traer esta pieza en interpretación de la Sinfónica de Bilbao, me ha sido imposible encontrar ninguna. ¿Recuerda alguien en esta ilustre villa a nuestro Arriaga? ¿piensan quizá los responsables de la programación de la Sinfónica que la plaza de Arriaga bilbaina se refiere a algún general u obispo o político? No lo sé, pero resulta imperdonable esta ausencia así que a versión es la de la Orquesta de Cadaqués dirigida por Neville Marriner, que está estupenda.

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