POESÍA

                                                        Con cariño, dedicado a Rafael Reig tras la hilarante lectura de su novelísima La Cadena Trófica, parte segunda que es del Manual de literatura para caníbales, editado por Tusquets en Barcelona el año 2016 de la ya demasiado larga Era Cristiana.

XXI b

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Permite que me ría.

No terminar el renglón:

eso es poesía.

 

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UN POEMA DE TALES DE EMILITO: J. W. BLUES

Un poema antiguo: ya no no me cabe tanto whisky y sólo bebo malta.

 

Con ojos de cristal devoras lentamente

los restos de la noche, y a tu espalda

impaciente irisa la mañana.

El último blues toma postura y ya descansa

al fondo de tu vaso: Johnnie Walker

no perdona, te agoniza la mirada

y casi eres feliz meciendo tu cerebro

de algodón rotundo y empapado.

Escorzas inútil algún gesto

(un 4/4) de música en la mano,

y todo está bien y te sumerges

e ese mar oscuro queriendo como siempre

no salir.

 

No salir del mar ni de la noche.

De ese fuego que nunca te consume.

 

 

PARTE DE UNA DESPEDIDA: CONCIERTO Nº 2 DE SHOSTAKOVICH

No sé qué es lo que más aprecio de Shostakovich, si la profusa intervención de los vientos y percusión, como por ejemplo en el comienzo del cuarto movimiento de su Quinta sinfonía (todos los vientos en Re menor y un vibrante ataque de los timbales), la delicadeza y a la vez la enorme fuerza (escuchad, por ejemplo el primer movimiento allegro non troppo de su Cuarteto nº 5 en el que se aúnan estas dos cualidades que cito) de sus cuartetos de cuerda, esa frase recurrente -que no citaré aquí, pues quien quiera saber más ha de hacer un pequeño esfuerzo, pero sí daré una pista: aparece en este concierto, en el primer movimiento para ser más preciso- en casi toda su obra que nace -creo- en esta misma sinfonía, frase que a veces expresa temor, o ira, o ironía, esperanza o triunfo, a veces un lirismo oculto y perturbador o la contundencia de su expresividad, por ejemplo en este segundo Concierto para piano y orquesta en Fa mayor (op. 102) que se estrenó en 1957 interpretado por el compositor, obra escrita en tres movimientos (allegro, andante y allegro (attaca)) sin interrupción entre el segundo y tercer movimiento. Tengo el disco de la grabación del mismísimo Shostakovich que es una maravilla y un regalo inestimable de mis cuñados Jorge y Marta, y además la he encontrado en San YouTube, pero no es ésa la que voy a traer aquí sino la de Denis Matsuev con la Mariinsky Orchestra. dirigida por Valeri Gergiev, interpretación muy dramática y expresiva que no conocía y que me ha gustado.

firma musical de Shostakovich (DSCH)

Dimitri Shostakovich (Dmitrij Dmitrievič Šostakovič), que vivió desde 1906 hasta 1975, entre ellos los terribles tiempos de Stalin y que escribió esa maravilla de Quinta sinfonía para sobrevivir y que fue la que le salvó la vida sólo porque a aquel homicida compulsivo que fue Stalin no le gustó su anterior ópera, Lady Macbeth como se pudo apreciar en el artículo de Pravda (escrito quizá por el mismísimo Stalin o por él inspirado a David I. Zaslavsky, a la sazón director del periódico. El individualismo salvador de la ópera ofendió los principios de la dictadura stalinista en la que el Partido estaba por encima de toda individualidad.
En fin os dejo con el concierto citado, el nº 2 en Fa mayor que, en esta versión, dura 17 intensos minutos y veintiséis segundos.
Con él me voy despidiendo de las pocas y pocos que me seguís, tanto aquí en FB o en éste mi blog .

Últimamente me cansa un poco esto del FB y casi todo, además entreno duro con mi bici (lo cual penas me deja tiempo de reposo) preparando un viaje con ella (la bici, a ver qué estamos pensando), en principio hasta La Rioja; luego, ya veré qué hago: necesito cambiar de aires, pero no en coche ni otros transportes que no te permiten viajar sino trasladarte.

De todas formas, me despediré, pues para eso me han educado y os tendré de vez en cuando al tanto de mis andanzas por las carreteras.
Salud.

Dmitri Shostakovich with the Glazunov Quartet in 1940. Russian composer Schostakowitsch 25 September 1906 – 9 August 1975. Colourised version.

UNA PIEZA DE RAMEAU

Esta mañana, en la Clásica portuguesa, Antena Dois, he podido escuchar esta maravillosa versión de La Pipa de la Paz, perteneciente a la ópera-ballet de Jean Philippe Rameau (1683-1764) Las Indias Galantes, seguramente el músico francés más aclamado de su siglo y, a la vez, el más aborrecido por los compositores italianos de ópera, que vieron en él su propia decadencia, un músico que a su vejez supo escribir lo que para la mayoría de los artistas nunca es obvio:
«De jour en jour j’acquiers du goût, mais je n’ai plus de
génie(…) L’imagination est usée dans ma vieille tête, et on n’est pas sage quand on veut travailler à cet âge aux arts qui sont entièrement d’imagination…» (Día a día adquiero más gusto, perono tengo más genio (…) La imaginación está gastada en mi vieja cabeza, y no se es sabio cuando se quiere trabajar a esta edad en las artes que son enteramente imaginación).
De manera que he decidido compartir esta pieza previamente hallada en san YouTube.

Me dice mi enciclopedia preferida (Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, editado por Muntaner y Simón en 1895) que Voltaire confió a Rameau su libreto para la ópera Sansón a cuya representación se opuso el clero “pretextando que el asunto, tomado de la Biblia, no podía decentemente ponerse en escena” , lo cual me hace repetir en contra de los manidos (y falsos) argumentos de la Iglesia en tanto que disfrutamos de las artes gracias a su existencia y mecenazgo, que TENEMOS LAS ARTES (Y NO LAS SUFICIENTES) A PESAR DE LA IGLESIA, NO DE SU FAVOR porque la imaginación artística tiende a la libertad de expresión y de temario muy en contra de dioses y religiones, los primeros, producto de imaginaciones enfermas y lo segundo, de la codicia y el apego al poder.
Ya comenté sobre Rameau hace tiempoy en su día dejé el enlace de una representación rayana en lo ridículo (en la escenificación, digo) de esta misma sección de la ópera citada, que podéis ver (si hay curiosidad y buen humor) quienes no lo hicisteis en su momento:

https://www.youtube.com/watch…

Por lo demás, quien quiera más datos biográficos puede, supongo, consultar en la muchas veces engañosa Wikipedia, contrastando datos, claro: no hay que creer en Google como si de un nuevo dios se tratara.

Nací el mismo año que Grigory Sokolov pero, lamentablemente, es todo lo que tenemos en común el maestro y yo.

https://www.youtube.com/watch?v=7OYHrCLsKR8

LA MELANCOLÍA SEGÚN ZELENKA

 

De Jan Dismas Zelenka (1679-1745) no se acordaba pero nadie desde que murió hasta el s. XX en cuyos finales su obra fue redescubierta y añadida al catálogo de los intérpretes; lo mismo le pasó a Juan Sebastian Bach, aunque éste fue redescubierto antes gracias a Menselssohn de quien se cuenta (aunque yo tengo mis reservas) que descubrió a Bach un día al ver el papel que envolvía el encargo del carnicero: era una página de papel pautado con notas manuscritas; Mendelssohn fue a ver al carnicero y éste le contó que en casa tenía montones de papeles de esos y que los usaba para envolver chuletas y que, una vez leídas resultaron ser partituras manuscritas de Bach, lo cual le llevó a leerlas y estudiarlas con curiosidad pues Bach era ya un autor olvidado desde hacía unos ochenta años y, por fin, el día 11 de marzo de 1829, Mendelsohn dirigió la orquesta con los coros de la Singakademie (dirigiddos por un al principio escéptico Carl Friedrich Zelter, su maestro). La obra que se estrenó aquel día -todo el mundo lo sabe- fue la Pasión según San Mateo BWV 244.
Pero hablaba de Zelenka y de su incorporación a la actualidad musical como tantas otras de la época renacentista y barroca que han ido incorporándose al repertorio desde que se impuso la interpretación historicista de la música antigua.
Zelenka -lo mismo que Bach- escribió en su mayoría obra religiosa – aquel para Leipizg y éste para la corte de Dresde, ciudad en la que vivió aunque su lugar de nacimiento fuera Lunovice, pequeño lugar al suroeste de Praga, ciudad en la que vivió desde 1719 después de pasar por Praga, Viena, Nápoles (donde estudió con Scarlatti) y Venecia (siendo aquí alumno de Antonio Lotti, maestro también de Benedeto Marcello), y en Dresde llegó a ser director de música de la iglesia de la corte de Augusto II.

Como digo, su obra es mayormente religiosa: veinte misas más fragmentos de misas y responsorios, dos magnificats, muchos salmos, cuatro requiems y tres oratorios, pero escribe también música instrumental inspirados en la música tradicional checa, por ejemplo, sus seis sonatas de cámara y los cinco caprichos para orquesta, pero la que quiero destacar aquí es una curiosa obertura de programa titulada Hipochondria (hipocondría) que es la que traigo hoy mientras hago tiempo a que se acerque la hora de almorzar, pues hoy la lluvia y el frío me han dejado en casa sin bici.
Bueno, he de decir que en la época de Zelenka, el término hipocondría significaba, más que nuestra acepción actual, una variedad de la melancolía (melancholia, μελαγχολια, bilis negra, por cierto (yo y mis digresiones) hay una película estupenda del inefable
Marco Ferreri titulada Liza en la que ésta, Liza pasa a ocupar el lugar del perro Melampo μελας , negro. Literalmente, hipochondria quiere decir debajo (hipo) del esternón (chondria) que es donde duele cuando te quedas sin tu amor, y es esa melancolía la que Zelenka nos trasmite muy sutilmente con esta pieza, que en sus idas y vueltas de tono mayor a menor parecen indicar un diálogo entre médico (mayor) y paciente ( menor), que dice George Cheyne que los síntomas de la melancolía son muchos, variados y variables, que cambian de un lugar a otro ( The English Malady, 1733), síntomas que se pueden aplicar perfectamente al estilo armónico de Zelenka.
Y aquí os dejo el enlace de esta obertura, Hipochondria a 7 concertanti en La mayor, ZWV187, interpretado por la Orquesta Barroca de Friburgo que dirige Gottfried von der Goltz.
Que os guste. 

BARAHONA DE SOTO: UN VISTAZO que dedico a Carlota Barrenetxea

Don Luis Barahona de Soto (1548-1595), andaluz de Lucena, nacido hidalgo pobre, casi como mi señor Don Alonso Quijano pero médico en ejercicio y regidor de la villa de Archidona no vio su obra publicada, que quedó dispersa
Pedro Espinosa publicó parte de su poesía lírica en su “Flores de poetas ilustres”; Sedano, otra parte en su “Parnaso Español” y Adolfo de Castro otro resto en la “Biblioteca de Autores Españoles”, sin embargo su obra completa no fue publicada como tal hasta que Francisco Rodríguez Marín las incluyera en un apéndice a su “Luis Barahona de Soto. Estudio biográfico, bibliográfico y crítico” (1903), libro erudito y minucioso, imprescindible para acercarse a la obra de Barahona.
Actualmente hay otra edición (2009) debida a Jesús M. Morata y Juan de Dios Luque , pero, francamente, no la conozco.
La que sí conozco -y muy bien- es la debida a mi amiga de aquellos tiempos Genoveva García-Alegre: “Luis Barahona de Soto. Madrigales y sonetos”. Madrid, 1980 en una hermosa publicación de Entregas de la Ventura con una cubierta de Diego Lara, compuesta en tipos Aster cuerpo 10 fundido al 12, siendo la edición de 215 ejemplares en papel verjurado ingres de la casa Guarro. Quince de estos ejemplares no venales y 200 numerados del 1 al 200. El mío lleva el número 11.
Fue Barahona de Soto amigo de Gutierre de Cetina, poeta de mí muy querido y leído (“… ¡Ay tormentos rabïosos! / Ojos claros, serenos, / ya que así me miráis, / miradme al menos.“), y de Fernando Herrera.
Escribió también, siendo regidor, un interesante libro de caza, “Diálogos de Montería”, ya en prosa.
El ser amigo de Herrera no quitó para que escribiera un famoso soneto (el VIII de la edición de que hablo) en el que le criticaba alegremente, éste:
CONTRA UN POETA QUE USABA MUCHO ESTAS VOCES EN SUS POESÍAS
Esplendores, celajes, rigoroso,                                                         
selvaje, llama, líquido, candores,
vagueza, faz, purpúrea, Cintia, ardores,
otra vez esplendores, caloroso,
ufanía, apacible, numeroso,
luengo, osadía, afán, verdor, errores,
otra y quinientas veces esplendores,
más esplendores, crespo, glorïoso,
cercos, ásperos, albos, encrespado,
esparcir, espirar, lustre, fatales,
cambiar y de esplendor otro poquito
luces, ebúrneo, nítido, asombrado,
orna, colora, joven, celestiales,
Esto quitado, cierto que es bonito.
Naturalmente, su amigo Fernando Herrera le contestó con la distinta ironía, lo cual no empañó para nada la amistad que se tenían.
Si de nuestra amistad el nudo estrecho
por desdén, o liviano movimiento,
(que culpa no conozco en mí, ni siento)
queréis que sea sin razón deshecho;
aunque no me saldrá del firme pecho
del justo amor el gran merecimiento,
y he de llevar contino, descontento
la injusta pena de este injusto hecho.
Romped los lazos ya de esta cadena,
que suelto a mi pesar, si al cabo os place
poner fin triste a nuestro dulce trato.
Yo vuestra culpa sufriré y mi pena;
pues tarde sé, que en esto satisface
a tanta voluntad un pecho ingrato.
La verdad es que hecho mucho de menos estos piques poéticos ora en serio ora en bromas, y mucho me temo que los poetas actuales carecen del sentido del humor y mala leche suficiente para estos ardores, agobiados como están -como estamos todos- bajo el peso de lo políticamente correcto, que menuda plaga nos ha caído.
 Pero ya veo que, como siempre, queriendo centrarme en una sola cosa ya me he ido por las ramas, y es que mi sola intención al comenzar este humilde artículo sólo era destacar un madrigal y un soneto de la obra que Genoveva, como dice ella en el preliminar, desempolva, y añadir solamente que en ese mismo preliminar nos dice que en el inventario que de los libros de Barahona que hizo el citado Rodríguez Marín, aparecieron cuatrocientos volúmenes, cantidad más que respetable en esa época, incluso incluyendo los libros de medicina; dice también que aparecieron un volumen de Eurípides y otro de Píndaro, ambos en griego.
Rebuscar –finaliza Genoveva- en una biblioteca privada es acercarse al espíritu de su poseedor.
Por eso no sé si quisiera que alguien rebuscara en la mía, pues es seguro que encontraría un espíritu disperso, desordenado y, como un colibrí, insensato picaflores.
Pero vamos por el madrigal, que serán dos -he aquí un claro ejemplo de mi dispersión indecisa y asistemática-, y el primero será el cuarto y el segundo, el primero, más que todo, para redundar.
IV
Cuando las penas miro
de tu martirio fuerte,
Amor, gimo y suspiro
como último remedio por la muerte.
Procuro por perderte,
perder contigo la enojosa vida
y, viéndola por ti más que perdida,
del gran placer que siento
vuelvo a vivir, y crece mi tormento.

Archidona

I

Alegres ojos, dulce, grave, honesto
semblante señoril, altiva frente,
y rostro que en colores ha vencido
la luz del rojo Oriente,
do Amor su imperio y nuestra gloria ha puesto,
si no pusierdes presto
socorro presuroso a las entrañas
que Amor con vuestros fuegos ha encendido,
según las llamas salen ya tamañas
que vuestro claro cielo han escondido
al pensamiento mío,
veréis en un momento
quemarse en vuestro amor, cual yo le siento,
y, al fin, cercarse de un esmalte frío.                                            
 Y un solo soneto, el sexto:
VI
No es tiempo ya crüel, que más te ascondas
ni pongas a mi bien más embarazos;
haz esta carta, como a mí, pedazos,
que ya no espero más que me respondas.
Ya estoy como el que en esas aguas hondas,
cansado de medir el mar a brazos,
soltó los flojos y cansados brazos,
la boca abriendo a las saladas ondas.
Vencido me ha tu cruel y duro pecho,
mas, pues mi fino amor no conociste,
no es mucho que me prives de esperanza.
Con esto solo parto satisfecho,
que cuando entiendas lo que en mí perdiste
tú misma me darás de ti venganza.
Leed, si os place, estos poemas en voz alta: es más vívido el placer y menor la congoja.

La Libertad de Paul Éluard

Paul Éluard murió a finales de 1952 de un infarto de miocardio; había vivido cincuenta y siete años, no es mucho, pero le dio tiempo para escribir maravillas como La capitale de la doleur en 1926, texto inevitable del surrealismo, pero antes (1917) publicó Le devoir et l’inquiétude y un delicioso texto (1922), Les malheurs des immortels, ambos de su época dadaísta.

A mí, como puede imaginar cualquiera que me conozca, me encantó esa prosa poética que escribió en colaboración de André Breton, La Inmaculada Concepción, páginas en las que aparecen unas cuantas enfermedades mentales según el “método paranoico” de Salvador Dalí. Curiosamente (o consecuentemente) Éluard cayó en una profunda depresión cuando Dalí sedujo a su mujer, Gala, que ya no volvió con él.

Nuestro Jesús Munárriz tradujo y editó (Hiperión, 2005) los últimos poemas de amor, Derniers poèmes d’amour (1963) en edición bilingüe muy recomendable, y que ya había sido publicada en Buenos Aires (1968), traducida por César Fernández Moreno.

Además de las obras citadas conservo en casa una que me es muy apreciada, que es el ejemplar nº 75 de una tirada de 130 en papel de Auvergne con ilustraciones de Joan Miró sobre los textos de Paul Éluard editada por Gérald Cramer en 1958. Fequet el Baudier imprimieron el texto; el Taller Lacouriére y Frélaut, los grabados sobre madera.

SAMSUNG CAMERA PICTURESilustracones de Miró sobre textos de Éluard que se imprimió en París en 1958 en las prensas de Fequet y Baudier para los textos y del taller Lacourière ey Frèlaut para los grabados en madera. Su título; A Toute Épreuve (A Toda Prueba)

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Bien, no he comenzado a hablar de Éluard para contar su vida y milagros, sino para traeros un solo poema, Liberté, versos harto famosos, pero no por ello recordados hoy como se debiera. Un poema de mediana extensión: veintiún cuartetos con un cuarto verso repetido, como un mantra, de bellísima factura, emocionante resultado. Habla, sí, de la Libertad, aunque yo lo leo como un conjunto de libertades posibles e individuales, no como una libertad absolutizada, idealista y etérea, una libertad, más bien intelectual, esa que es imposible de usurpar o robar al individuo que la practica con su propia vida, pero no quiero por ello -por mor de esa misma libertad- insinuar al lector cómo debe leer el poema, precisamente porque es ésta una actividad exclusivamente individual, así que cualquier influencia sería negativa.

De manera que, simplemente, transquibiré el poema en su idioma original, dejaré una traducción (que alguna que yo me sé mejorará de largo la mía, pero cada uno sabe lo que sabe, en mi caso, muy poco) y como regalo dejaré un enlace que he encontrado en San YouTube con la declamación estupenda del mismísimo Éluard.

 

También podía dejar el enlace de la música que Francis Poulenc dejó escrita para este poema, pero quizá sea demasiada cosa, ¿no? ¡No, qué coño! Ahí va, para quien se interese: https://www.youtube.com/watch?v=nNse9ycuhdA

 

 

LIBERTÉ

 

Sur mes cahiers d’écolier
Sur mon pupitre et les arbres
Sur le sable sur la neige
J’écris ton nom

Sur toutes les pages lues
Sur toutes les pages blanches
Pierre sang papier ou cendre
J’écris ton nom

Sur les images dorées
Sur les armes des guerriers
Sur la couronne des rois
J’écris ton nom

Sur la jungle et le désert
Sur les nids sur les genêts
Sur l’écho de mon enfance
J’écris ton nom

Sur les merveilles des nuits
Sur le pain blanc des journées
Sur les saisons fiancées
J’écris ton nom

Sur tous mes chiffons d’azur
Sur l’étang soleil moisi
Sur le lac lune vivante
J’écris ton nom

Sur les champs sur l’horizon
Sur les ailes des oiseaux
Et sur le moulin des ombres
J’écris ton nom

Sur chaque bouffée d’aurore
Sur la mer sur les bateaux
Sur la montagne démente
J’écris ton nom

Sur la mousse des nuages
Sur les sueurs de l’orage
Sur la pluie épaisse et fade
J’écris ton nom

Sur les formes scintillantes
Sur les cloches des couleurs
Sur la vérité physique
J’écris ton nom

Sur les sentiers éveillés
Sur les routes déployées
Sur les places qui débordent
J’écris ton nom

Sur la lampe qui s’allume
Sur la lampe qui s’éteint
Sur mes maisons réunis
J’écris ton nom

Sur le fruit coupé en deux
Dur miroir et de ma chambre
Sur mon lit coquille vide
J’écris ton nom

Sur mon chien gourmand et tendre
Sur ses oreilles dressées
Sur sa patte maladroite
J’écris ton nom

Sur le tremplin de ma porte
Sur les objets familiers
Sur le flot du feu béni
J’écris ton nom

Sur toute chair accordée
Sur le front de mes amis
Sur chaque main qui se tend
J’écris ton nom

Sur la vitre des surprises
Sur les lèvres attentives
Bien au-dessus du silence
J’écris ton nom

Sur mes refuges détruits
Sur mes phares écroulés
Sur les murs de mon ennui
J’écris ton nom

Sur l’absence sans désir
Sur la solitude nue
Sur les marches de la mort
J’écris ton nom

Sur la santé revenue
Sur le risque disparu
Sur l’espoir sans souvenir
J’écris ton nom

Et par le pouvoir d’un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer

Liberté.

 

(Sobre mis cuadernos de escuela, sobre el pupitre y el roble, sobre la nieve y la arena, escribo tu nombre.   Sobre  páginas leídas, sobre incólumes páginas -piedra, sangre, papel, ceniza- escribo tu nombre.   En los dorados iconos, sobre las armas guerreras, sobre coronas de reyes, escribo tu nombre.   Sobre junglas y desiertos, sobre el nido y la retama, sobre el eco de mi infancia escribo tu nombre.   Sobre el prodigio de la noche, sobre el pan blanco de los días, sobre las estaciones desposadas escribo tu nombre.   Sobre los trapos azules, sobre el estanque sol mohoso, sobre el lago viviente luna escribo tu nombre.   Sobre los campos en el horizonte, sobre las alas de los pájaros y sobre el molino en las sombras escribo tu nombre.   Sobre bocanadas de aurora, sobre la mar, sobre los barcos, sobre la loca montaña escribo tu nombre.   Sobre la espuma de las nubes, sobre el sudor de la tormenta, sobre la lluvia gruesa y sosa escribo tu nombre.   Sobre las formas espumosas, sobre las campanas del silencio, sobre la verdad física escribo tu nombre.   Sobre los despiertos senderos, sobre los caminos desplegados, sobre los asientos que desbordan escribo tu nombre.   Sobre la lámpara que se enciende, sobre la que se apaga, sobre las casas reunidas escribo tu nombre.   Sobre la fruta cortada en dos, sobre el mirador de mi cuarto, sobre mi cama concha vacía escribo tu nombre.   Sobre mi perro glotón y tierno, sobre sus orejas verticales, sobre su torpe pata escribo tu nombre.   Sobre el trampolín de mi puerta, sobre los familiares objetos, sobre el flujo de fuego benigno escribo tu nombre.   Sobre toda la carne concedida, sobre la frente de mis amigos, en cada mano que se tiende escribo tu nombre.   Sobre la ventana de las sorpresas, sobre los atentos labios, por encima del silencio escribo tu nombre.   Sobre mis refugios rotos, sobre mis faros colapsados, sobre los muros de mi sueño escribo tu nombre.   Sobre la ausencia sin deseo, sobre la soledad desnuda, sobre las marchas de la muerte escribo tu nombre.   Sobre la salud recuperada, sobre el riesgo desaparecido, en  la esperanza sin memoria escribo tu nombre.   Y por el poder de una palabra recomienzo mi vida; he nacido para conocerte, para invocarte: Libertad).