AUTORIDADES

 

Desde que recuerdo y de todas partes me han achacado problemas con la autoridad sumiéndome en un estado perplejo del que salí -afortunadamente- una vez consciente de mi propia juventud e individualidad.
Y es que yo siempre he sido muy respetuoso con la autoridad, por ejemplo, si necesito de la filosofía de la música acudiré puntual y devotamente a Eugenio Trías, si de mecánica cuántica, a Murray Gel-Mann; a Richard Dawkins si quiero saber algo de evolucionismo o etología o a Daniel Dennet si necesito alguna precisión sobre filosofía de la ciencia o detalle de la teoría de Darwin; del mismísimo Darwin si pretendo entender el mundo que me rodea o del que fue en su momento mi despertador a la vida, al materialismo y a la conciencia de mi propio ser, Epicuro de Samos. En fin, autoridades hay para cada cosa, como lo es constantemente el señor Pynchon en mi percepción anarquista de la sociedad o Harold Bloom en mis siempre escasos conocimientos literarios.
Entonces ¿a qué autoridad se refieren los que me achacan tal carencia de sentimientos hacia ella? ¿Quizás a la de Michael de Montaigne? No puede ser puesto que soy lector recurrente de sus deliciosos ensayos. ¿Kafka, Proust, Beckett, Shakespeare, Bach, Shostakovich, Newton, Lucrecio, Dante, Mann, Chéjov, Pope, Melville, Galdós, Flauvert,y ese larguísimo etcétera que va llenando mi vida haciendo que sepa dónde estoy, que conozca mi inanidad y no sufra por ello.
Si necesito saber algo que despierta mi curiosidad sé de autoridades que me ayudarán en mi búsqueda, por ejemplo, quiero saber de las aves que pasan en su migración por Estaca de Bares, nada más fácil: Tengo aquí mismo, a mano a Antonio Sandoval, ¿Necesito ampliar mis minúsculos conocimientos musicales? Luis ángel de Benito acudirá raudo a mi servicio. Así para tantas y tantas cosas, ésas que nos hacen realmente libres, en un sentido filosófico que es -siendo decepcionar a alguien- el único en el que se puede ser libre: Ya sabéis, la libertad tal y como se nos pretende presentar es tan sólo un anzuelo burgués, un señuelo, una quimera.
¿Entonces de qué autoridades me hablan, me acosan por todas partes?
¿Se refieren quizá a jueces, obispos, reyes, políticos, toda esa gente autoencumbrada? ¿a sus esbirros? ¿A todos ellos?
¿De qué son autores para proclamarse autoridad?
Porque con ellos, con esta gente, sí que tengo problemas, los he tenido y los seguiré teniendo.
Con el sistema patriarcalista, con las religiones, la obcecación y el fanatismo, con la letra con sangre entra, el miedo constante, la pérdida, la esclavitud, el engaño, los sistemas educativos (o adiestrativos, mejor), los dioses al fin, hechos a semejanza de la estupidez humana que aunque no sea sí parece infinita.

¿Un esbirro, llámalo policía, soldado, general, guardia, munícipe… es una autoridad? Venga ya; ¿lo es acaso un rey cuyo único mérito es vaginal? ¿Un juez que repite como engolado

Epicuro de Samos

Epicuro de Samos

loro lo que está escrito o lo que le ordenan repetir?

Estos, que nos acosan desde siempre con semejante concepto equívoco, sean presidentes, jefes militares, capitalistas ahítos de riquezas, papas, ulemas, y toda esa plaga enferma y paranoica que vampirizan el mundo no son autoridades de ninguna clase.
Son El Poder, y cuando te están diciendo que debes respetar a la autoridad te están diciendo que respetes el Poder, su poder, un poder basado únicamente en la violencia y el terror (leed a Hesíodo), el poder de las armas, de las leyes que en ellas se sustentan, el poder de la mentira, del asesinato, de las cárceles y torturas, el Poder que acalla y vence sobre las conciencias, el Poder que hace de las sociedades ganado y de las fronteras establos.
Ese poder yo no respeto, ni reconozco, ni acato sino por la fuerza de sus armas; con ese poder sí que he tenido problemas toda mi vida, y los tendré hasta que muera para ser nada, para ya no ser objetivo del Poder.
Si basáramos nuestros juicios, nuestras actitudes en una equilibrada mixtura de nuestra curiosidad, nuestro instinto social y de supervivencia y las autoridades que nos han precedido o que aún están entre nosotros no viviríamos subyugados, enajenados, ausentes.
¿Queréis que acabe este pequeño artículo con un par de soluciones? Pues no tengo, sólo sé que si uno no hace nada por sí mismo tampoco debe esperar que alguien lo haga por él o piense por él, y no me refiero a esa compulsión por adquirir juguetes, objetos, pequeñas miserias, sino sabiduría, ¿y cómo se adquiere esta sabiduría? Desde luego no acatando sistemas sin crítica, no suponiendo a otro saberes ni facultades que no tiene, no entregando a payasos mediáticos la propia individualidad y juicio porque “es más cómodo”.
Pensar, reflexionar todos los días un poco para empezar ya sería un gran paso.
Pero no se dará.
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LA MALDAD

 

Son siempre los mismos, los estúpidos de antes, los malvados, siempre la codicia. Y luego están los esbirros, sus perros de bajo salario, los majaderos hijos de la chingada que les defienden de todo mal en contra de sus vecinos, familia…, les da igual. Ellos golpean, torturan, vejan y, eventualmente matan. Disculpar a los llamados cuerpos de seguridad de estado, mirar para otro lado es de cobardes, memos, estúpidos también, que votan a estúpidos y malvados mientras haya balompié, simpáticas princesitas y princesitos, gorrones sonrientes, banqueros desalmados y famosillos sin un dedo de frente a quien aplaudir al paso.

Ya sé que uno vuelve de vacaciones y no quiere ver esto que reblogueo de la página de Pelayo, pero me da igual.

Aquí, en mi pueblo, un hijo de la gran puta ha incendiado montes enteros: árboles chamuscados, animales muertos, casas desalojadas, quizá personas que no han podido escapar, aun no se sabe nada, tan enorme es el fuego que ya afecta a mi pueblo, O Rosal y al pueblo de al lado, Oia, lugares de bosques donde vivían tranquilamente cientos de caballos… ¿Quién con sentido de la defensa propia no aherrojaría a estos hijos de puta y tiraría luego la llave al mar?, ¿quién no tendría que hacer un gran esfuerzo para no estrangularlos ahí mismo?

¿Quién no quisiera cortar la cabeza de reyes, banqueros y demases con una cuchilla de afeitar desafilada?

Estoy seguro de que en las tierras yermas y desahitadas de los seres que allí vivían veremos dentro de poco enormes molinos de viento subvencionados, superficies extensas y bien soleadas de viñedos en espaldera y con riego por goteo también subvencionados que enriquecerán aun más a las grandes bodegas que desde Rioja y otros lugares se están adueñando de todo y sumiendo en la pobreza a los pocos que aquí quedamos.

Os dejo. Lo que sigue está escrito y recopilado por Pelayo Martín: no necesita más palabras.

 

lunes, 26 de agosto de 2013

 

OFELIA NIETO 29

 

 

En el madrileño barrio de Tetuán, unas pocas casas bajas, entre descampados y una cañada. El padre de Paco se gana la vida en un pequeño taller mecánico, el local es alquilado y en 1957 decide comprarlo, convertirlo en su lugar de trabajo y el hogar de su familia.

 

Hoy, toda una vida después, aquella casa sigue siendo el hogar de Paco y sus dos hijas. Pero Madrid ha cambiado, ahora es distinto… o no tanto… tal vez lo justo… para que siga siendo igual.

 

El barrio ya no es el mismo, los charcos de barro y descampados sembrados de basura son ahora interminables bloques de edificios, tejados nuevos, calles nuevas… pero viejas maneras.

 

El Madrid de hoy lo quiere todo, su alcaldesa Ana Botella, esa misma… la votada por nadie, la que inspira los más desternillantes y críticos artículos en la prensa internacional, la que se ridiculiza a sí misma y a toda una ciudad con apenas abrir la boca, la de los dos coches oficiales cargados de guardaespaldas para ir a la pelu, la del despacho más grande de la UE, la del asistente exclusivo para servirla su cafelito mañanero, la esposa de un expresidente de gobierno que quedaba poseído por cantinflas con solo pisar el rancho de su amigo americano, la que conocedora de su situación y resignada a salir disparada de la alcaldía ha decidido realizar un último servicio al partido… embaucarnos a todos en una olimpica escalada especulativa e inmobiliaria que lo arrase todo… la casa de Paco también.

 

 

Ofelia Nieto 29 se han convertido en algo más que un esquinazo a contrapelo de la operación urbanística que el Ayuntamiento de Madrid tiene programada, representan la tormenta de mierda perfecta, la suma de todos los componentes de esta bacanal de la ignominia mal llamada crisis.

 

El Ayuntamiento de Madrid expropia el edificio que forma esquina y completa un solar sumamente apetitoso para la fraternal clientela que sufraga la candidatura de esta ciudad en su tortuoso camino hacia la olimpiada.

 

Francisco Gracia y sus dos hijas se niegan a abandonar la que ha sido su casa durante toda la vida. Desde la llegada de las primeras notificaciones judiciales cientos de personas les brindan su solidaridad y evitan los sucesivos intentos de desalojo por parte de la policía antidisturbios.

 

El Grupo Ortiz Construcciones y Proyectos es el encargado de la demolición y construcción del nuevo proyecto… el mismo Grupo Ortiz que está involucrado en el caso Gurtel… el mismo que, según el tomo 60 del sumario del juez Pedreiro, realizó pagos de casi dos millones de euros al diputado del PP José Merino a través de sociedades interpuestas… sociedades que pertenecían a Luis Bárcenas (extesorero del PP) y a Jesús Sepulveda (exalcalde de Pozuelo y exmarido de la actual ministra de sanidad, Ana Mato)

Paco y sus hijas están permanentemente acompañados de los que no están dispuestos a dejar que otra vez ganen los mismos malnacidos de siempre, han intentado hacer ruido y llamar la atención de los medios, han intentado hablar con los responsables políticos y judiciales, han clamado incluso ante las puertas del comité olímpico español… pero no resulta nada sencillo hacerse oír cuando los telediarios no dejan de contarnos el calor que hace en verano y el frío que hará este invierno.

 

Utilizan todos los medios a su alcance para que el desahucio se retrase solo unos días más, lo necesario para que la orden judicial cumpla su fecha límite y haya de reiniciarse todo el proceso, esa sería su victoria. Que fácil sería si miles de nosotros rodeásemos la casa y dejásemos de preguntarnos en la terraza quién va a parar esta locura… qué fácil sería si alguno de nuestros desaparecidos gurús mediáticos prestase su rostro para hacer visibles a los invisibles.

 

Tendremos que hacerlo nosotros, no contemos con otros que no seas tú o yo… los famosos y admirados no tienen tiempo para estas cosas… su reino no es de este mundo… a ellos no les desahucian… sus hijos van a colegios privados… tienen su propia sanidad… y solo comentan lo

mal que van las ventas entre bolo y bolo.

Sin ir más lejos… el paradigma de la rebeldía… el gran sacerdote del gracejo y la simpatía… el Gran Joaquín Sabina, el admirado entre los admirados, acompañado de una nutrida representación de populares y conocidos miserables, se ha brindado recientemente a servir de introductor de esta futura olimpiada de la corrupción a la que Madrid se presenta su candidatura. ¡Cómo disfrutaría siendo él! Sentirme seguido, saberme respetado, idolatrado hasta la arcada… saber que cualquier gesto, cualquier palabra mía, va a ser recibida como maná del cielo, inspiración de tantas y tantas anodinas vidas. Estar en el plato y en la tajada, habitar para siempre en ese olimpo en el que no hay nada mal hecho sino mal interpretado.

 

Todavía recuerdo los artículos de sociedad acerca de la cena celebrada en casa de Joaquín Sabina a la que acudieron como invitados de honor los Príncipes de Asturias, las anécdotas de los ilustres invitados entre los que se encontraban Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén, Simoneta Gómez Acebo… los correspondientes guardaespaldas de tan distinguidos republicanos…

Recuerdo incluso otros artículos sobre otras cenas del mismo rango y con personajes de similar pelaje…

 

Por eso no me extrañó el enterarme de que Joaquín Sabina, Miguel Ríos, La Oreja de Van Gogh, Melendi, Los Secretos, Nacha Pop, La Unión, Pignoise, Cómplices, y La Orquesta Mondragón se habían reunido en la Plaza de las Ventas para ganarse unos eurillos y celebrar la candidatura madrileña a la olimpiada… esa gran feria de la especulación y el atropello que apenas tapa tan deportivo acontecimiento.

 

“Madrid en concierto” lo llamaron.

 

“Queremos lanzar un mensaje al mundo, Madrid es la ciudad mejor preparada para acoger los Juegos Olímpicos”, dijeron los presentadores mientras el público y los príncipes se rompían las manos.

 

“Uno no es muy deportista, así que más que por el sueño olímpico, estamos aquí por nuestro particular sueño de volver a hacer el paseillo en Las Ventas” declaró Sabina para no dejar de ser gracioso y sentirse menos culpable.

 

“Todo el mundo sabe que Madrid es la mejor ciudad para ser sede de los Juegos Olímpicos” Esa fue la frase con que cerraron el espectáculo… ese es el espíritu que esta calaña comparte con la otra calaña.

 

Mientras tanto, mientras el cheque llega o no llega a la cuenta corriente de tan insignes artistas, no dejan de acudir personas a la calle Ofelia Nieto, ya apenas caben en el interior de la vivienda y se agolpan en la acera de enfrente, hasta que una nueva carga de la UIP les obliga a dispersarse durante un rato.

 

Ya no siento casi desprecio por los que miran hacia otra parte, ni siquiera hacia los que llaman trabajo a la promoción de los planes de esa casta de parásitos y ladrones… ya no tengo tiempo ni ganas de paladear su podredumbre… ahora solo me preocupa que otra familia más sea sacada a rastras de su casa.

 

Ya habrá tiempo para lo demás…

http://www.youtube.com/watch?v=vJNdE1jQzBo

http://www.youtube.com/watch?v=FsSABlKaB8E

 

¡¡sabinagrande¡¡¡ae28d1745949c213cbac9a6428892b84

 

 

 

 

 

 

 

 

¡¡¡895844ba33bce70d3202b844416e21ae

 

 

 

 

 

FUENTE: Pelayo Martín, LA IDEA

http://amarras1936.blogspot.com.es/

 

 

 

 

 

LOS ESBIRROS

Esbirro (R.A.E.): 1. Oficial inferior de justicia. 2. Hombre que tiene por oficio prender a las personas. 3. Secuaz a sueldo o movido por el interés.

Esbirro (Moliner): 1. “Alguacil”. Empleado que está a las órdenes de un tribunal de justicia. 2. (n. calif.) Se aplica a cualquier empleado subalterno que ejecuta las órdenes de una autoridad particularmente cuando para ello hay que ejercer violencia; por ejemplo, policías, verdugos o agentes de consumos. Se usa mucho en sentido figurado, aplicado a las personas que sirven a otra que les paga para ejecutar violencias o desafueros ordenados por ella.

Así que esbirro es la voz que define a la persona que estando a las órdenes de otra o de un poder (prefiero no confundir poder con autoridad) y en cumplimiento de sus obligaciones –gozosas o no- ejecuta sobre la gente actos de violencia con objeto de someterla a esa persona o poder.

Aparece la palabra ‘esbirro’ tomada en préstamo del italiano ‘sbirro’, lengua en que también toma la forma de ‘birro’, y que designaba a un oficial inferior de la justicia, a un policía menor o a un cualquier agente servidor de un poder u otra persona con poder para detener y aherrojar a las gentes indicadas. Este término ‘sbirro’ procede a su vez del latín desde el término ‘birrus’, con dos variantes, una ‘burrus’ de origen popular y con significado de ‘rojo’, y otra, ‘birrus’ o también ‘byrrus’, que designaba a una prenda que era un capotín con capucha (lo que hoy llamaríamos verduguillo), de uso muy popular en el bajo imperio romano. Lentamente, ese término ‘birrus’ o ‘byrrus’ se fue asociando al capuchón y de aquí a la idea de gorro (de ahí, birrete, barret, barretina, muy parecida al gorro frigio.
Posiblemente en algún momento los dos ideas, capuchón – gorro y rojo se contaminaran para adquirir una identidad común, y también es probable, ya que en latín se califica a esta prenda (capucha y esclavina) como de origen celta (gálica, la llamaban) cuya voz para definirla es ‘byrr’ (corto), que el término sea prestado del celta a los romanos. Incluso, del latín pasa al griego con la forma ‘bírros’.
El caso es que en italiano se explica que la palabra ‘sbirro’ debe su forma al color rojo con que se uniformaba a estos agentes del poder, pero es muy más probable que haga referencia simplemente al hecho de que actuaban encapuchados.
Exactamente como hoy: inidentificados e inidentificables.
En honor a los grandes avances sociales de nuestra cultura respecto de las antiguas ya obsoletas he de añadir que las capuchas (o pasamontañas) actuales suelen ser ignífugas. Lo digo por si algún malintencionado está pensando en futuros enfrentamientos.

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¿Por qué una persona, hombre o mujer, decide un día hacerse esbirro?, ¿por qué se deja entrenar para machacar a sus paisanos, amigos, familia?, ¿por qué se convierte en barrera que protege a unos pocos déspotas y miserables, ricos y riquísimos, que le son ajenos contra los demás, que le son propios?
Éstas son preguntas que el Poder de turno en cualquier parte del planeta se ha encargado de enterrar en arena hirviente desde la aparición de las sociedades modernas, usando para ello cualquier tipo de técnica que haya tenido a mano, sin embargo la más eficiente –como tantas otras- tiene origen alemán y es debida a Goebbels, único en aquel equipo de asesinos estúpidos y metódicos en su estupidez al ser no sólo un brillante estudiante desde niño y acabar su doctorado siempre con becas.
Bien, este narcisista inteligente (y gran don juan, según dicen) descubrió aquello de que la mentira repetida incansablemente deviene verdad.
“Servidores del pueblo”, “proteger y servir”, “cuerpos de seguridad”, “defensores del débil contra el fuerte”, “garantes de la seguridad y el orden”, “luchadores por la paz”, etc., son unas pocas de las titulaciones bajo las que se esconden estos secuaces apaleadores, torturadores, prepotentes, corrompidos y en caso de necesidad de sus amos, asesinos de sus propias gentes.
¿Por qué escribo todo esto (sin nombrar, claro está, a ningún cuerpo específico no vaya a dar con mis huesos ya se sabe dónde)?
Me da pavor la falsa inocencia del ciego, del que cree (y uso el verbo creer, porque no precisa de pruebas) la propaganda, del que cree, insisto, que jaleando a los esbirros estos cambiarán de bando y se pondrán hombro con hombro con la gente de bien que clama por sus derechos. Mucho más pavor que la mismísima violencia del ser esbirro.
Yo he visto mataderos de los de antes, no tan asépticos y cerrados como los de ahora, y he podido comprobar que, en medio de aquel olor de sangre, las turbas de vacas y terneros intentaban huir, mugían de miedo, se negaban a avanzar, pero no podían…
Nosotros no, nosotros nos dejamos llevar de un lado a otro “por nuestra seguridad”, nos dejamos golpear y detener “por nuestra seguridad” y, a veces, nos dejamos matar “por nuestra seguridad”; racionalizamos e interiorizamos la propaganda, incluso pensamos ¡pensamos! que hemos de tener piedad por esas personas, esos miserables, esos esbirros que, muy a su pesar, actúan como actúan por un bien superior que a todos nos concierne, cuando sólo son perros de sus amos, de nuestros amos, de los pocos sobre los muchos, de los ricos sobre los pobres, de los sinvergüenzas sobre los honrados. De los ladrones cobardes que ni siquiera son capaces de levantar la mano por ellos mismos.
Cobardes que se rodean de esbirros entrenados, sicarios entrenados que no durarán ni un instante en matarte si así se lo ordenan.
¿Creéis que un esbirro golpea con terrible dureza o dispara (que lo harán, tarde o temprano como ya lo han hecho antes) porque en un momento de caos han perdido –pobres- los nervios? Si es así como pensáis no me puede extrañar que el asunto de la famosa Trinidad o virginidad de las Once mil vírgenes sea cosa de siglos. Actúan así PORQUE HAN RECIBIDO ÓRDENES, y nada más. ¿Que reciben cierto tipo de substancias antes de “la acción”? eso dicen por ahí, ¿y a nosotros qué nos importa?
Guardaos de los esbirros, no confiéis en ellos, no les veáis como vuestros hermanos: no lo son; esclavos del poder, se creen poder (eso sirve para engañarles) siendo siervos, y aunque es posible que de entre ellos haya quien se escandalice, sólo hay una forma de demostrarlo: abandonando semejante oficio.
Los nazis utilizaban a los mismos judíos para llevar a sus hermanos de persecución a las cámaras de gas, para despojarlos y conducirlos a los hornos; a cambio recibían privilegios y vivían cuatro meses más, eso fue el ejemplo de la mayor destilación del mal, pero en general, el poder se surte de las clases más necesitadas para subyugar a las clases más necesitadas, de la misma manera que el amo utiliza al sirviente para que le ponga a tiro las piezas de caza que él matará.
Si alguien de los que esto leen tiene la intención de enfrentarse al poder para reclamar sus derechos (y los de los demás) que sepa que entre él y las personas que con él van, y el objeto de sus reclamaciones y exigencias hay una fortísima barrera, erizada de hombres y mujeres de su misma clase dispuestos a sojuzgarles por medio de la violencia que irá –como siempre- de menos a más, y que les exterminará si los amos así lo consideran necesario.
¿Engañarse, para qué?

Naturalmente, he de decir que este relato de ficción NO está tomado de ninguna realidad que suceda en este paraíso de la convivencia y justicia social que llaman España.