UN LIBRO DE LILIANA PINEDA: EL HOMBRE DE BLANCO

Una de las muchas cosas que aprendí del maestro José Luis Pérez de Arteaga -tan ausente ya- es a no hablar o escribir en público de las cosas que no me han gustado, sea música, literatura o cualquiera de las artes, de manera que cuando escribo aquí o en otro foro es porque me ha gustado lo que he visto, escuchado o leído, en este particular caso va a ser un libro, el de una nueva amiga, no por reciente menos apreciada que es Liliana Pineda, doctora en ciencias políticas y abogada en ejercicio que además es escritora y que acaba de publicar un libro, creo que importante y necesario: “El hombre de blanco” en el que tanto ese “hombre de blanco” y demás personajes que aparecen en el texto lejos de ser una alegoría de la corrupción del dinero son personas reales apenas ocultas por la más elemental prudencia.
Yo que, como sabéis, vivo bastante aislado no he tenido ningún problema para poner nombre a algunos de los siniestros personajes que aquí aparecen, pero otra de mis normas cuando hablo de un libro es la de no desvelar nada de su interior sino de presentarlo como lectura atractiva o -como digo arriba- necesaria.
Y este libro de Pineda tiene las dos cosas, por él comprendemos -más que enterarnos- las tramas que existen para hacer desaparecer las enormes sumas de dinero robado o defraudado al Estado para aparecer más tarde (las que aparecen) en apariencia inocente, honrosa y, sobre todo, legal.
No es, como se puede suponer un libro amable u optimista, puesto que si lo fuera, si de alguna manera dulcificara los hechos sería un escrito en falso, y puedo asegurar que no lo es. De ninguna forma. Todo lo contrario, es un texto duro y valiente -yo no lo hubiera escrito ni sabiendo lo que sabe Pineda ni sabiendo, que no sé, escribir-, así que el que desee pasar el rato hará mejor en buscar en su librería una de polis o de eso que tan tontamente llaman novela negra nórdica, pero si lo que quiere el que me lee ahora es un libro real (que no realista), sin adornos ni medias tintas, he aquí el que necesita, un libro que por no adornar ni siquiera recurre a las técnicas literarias que embellecen los textos, y es que a éste no se le puede ni debe embellecer porque lo que describe es el mundo oculto,sucio, criminal (criminal de verdad, insisto, no de novela) y a lo que vemos y soportamos imposible de destruir.
Pero si hay alguna forma de destruir o defenderse de esta oscuridad, esta será la que escritoras como Pineda nos muestran con su arrojo, sabiduría y buen hacer.
Capítulos rápidos, sucintos, personajes conspicuos, sin paisajes ni descripciones nos adentran en estas tramas del lavado de dineros, sean provenientes de diversos tráficos o simplemente del expolio al Estado, tanto da.
Sabed que soy de esos tipos que ama la belleza, que piensa que es el modo y no el tema lo que hace arte, sí, pues debo reconocer que Pineda me ha hecho ver que hay excepciones: Su libro toma forma de novela, pero es un ensayo oculto: El tema es lo importante, así que os lo recomiendo, como siempre que recomiendo alguna cosa aquí, muy encarecidamente, y es que sé que nadie saldrá de esta lectura en la misma forma en que entró.

Liliana Pineda: “El Hombre de blanco”, editorial Dossoles, 2017

Portada de Enrique Flores

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ENCUENTROS EN EL TERCER ESTANTE

A veces pasa, y uno, buscando un libro determinado en su biblioteca, se encuentra con otro del cual no tenía ni idea de su existencia, ni cómo ha llegado a casa ni a ese estante ni cuándo lo compró (cualquiera de mis amigos puede atestiguar que devuelvo todos los préstamos) ni nada. Bien, pues eso mismo me ha pasado hace un par de días con uno de Iain Banks, ya sabéis ese escritor de SF (perdón, ciencia ficción) tan denostado como autor ‘mainstream’ quizá con razón, pero como yo suelo hacer oídos sordos a la Crítica y como disfrutaba de unas piernas absolutamente destrozadas por una semana de bici-contra-el-viento lo tomé, me senté en mi sillón de leer y me lo tragué en un par de días, y he de decir que me ha gustado, así que una vez más, Crítica: vai ó carallo.descarga md15772748489
¿Por qué me ha gustado? Bueno, primero tendré que decir de qué libro estoy escribiendo: “El Jugador“; Iain Banks. Martínez Roca Ed., 1992, es decir, que a lo mejor lleva en casa trece años y no nos conocíamos… En fin, es un thriller en un mundo de un futuro impensable en el que Banks contrasta dos concepciones sociales absolutamente opuestas, una, igualitaria, no venal, desconocedora del dinero y, por tanto, del delito, absolutamente placentera y con un dominio absoluto de los supuestos genéticos y tecnológicos al servicio exclusivo de los humanos, y la otra, pues como la nuestra pero con más gente, más armas y más medios de sojuzgamiento aunque al fin siempre sean los mismos. Banks se ceba en el racismo y en el sexismo de la segunda sociedad -especular de la nuestra-, y lo hace bien, utilizando sabiamente el ritmo del thriller y las características particulares de los personajes, ya sean humanos o máquinas.
Dos conceptos sociales, uno basado en la compasión (en su significado filosófico de compasión simpática) y el igualitarismo radical (con cierta y sospechosa tendencia a una especie de proteccionismo ilustrado) y el otro en la tiranía absoluta, la crueldad y la falta absoluta de compasión; dos conceptos, digo, en lucha por medio de un juego; El Azad que resulta ser universal en el sentido de que refleja la realidad y condiciona el mundo y del que apenas se sabe gran cosa en cuanto a sus reglas, funcionamiento, etc, pero que nos absorbe, nos magnetiza en las diversas etapas de que se compone la totalidad.
Así que como lo he pasado pipa leyendo estas 368 páginas y que soy de natural dado a compartir placeres (cualquier placer) lo recomiendo a los que no lo conozcan esperando que también puedan disfrutar de una lectura realmente apasionante.
Por cierto, si a alguien le interesan estas cosas, Iain Banks ya murió hace un par de años así que de ninguna manera podrá corregir un final tan inesperado.