FILONES

FILONES

Siguiendo con el mismo

filón,

hoy:

LA ADULTERACIÓN DE ALIMENTOS

 

Pues sí, queridas y queridos, hay filones que, una vez hallados, parecen no tener fin, gozar de una inefabilidad casi alarmante; uno de estos filones es el bastante desconocido escritor francés Joris-Karl Huysmans, que nació durante el invierno de 1848 y vivió hasta la primavera de 1907, poco tiempo, es cierto, pero bien aprovechado, tanto que si queréis qué pasaba en Francia durante esos años, más vale que lo leáis atentamente, cosa nada fácil porque no escribe de conspiraciones mundiales, descuartizadores o asesinos seriales en general, o noveluchas históricas, historias banales de vidas banales o hagiografías de lamentables personajes de la vida pública que no saben qué hacer para lavar algo la mierda que traen encima. No, Huysmans escribe de escritores, exquisiteces, sucesos artísticos, estética de su tiempo; escribe sobre el refinamiento, el hastío y la neurosis del hastío, de la decadencia, del spleen que Baudelaire situó en París, de su influencia  y la de Poe en los escritores posteriores, en él mismo, de Verlaine… En fin, de cosas que a nadie parece interesar porque ni siquiera se habla de ellas en la televisión.

En cambio, si os interesa aunque sea vagamente la existencia de los Goncourt, de Verlaine, del hace nada citado Villiers de l’Isle-Adam, de Zola, de naturalismo y de cómo siendo el ojito derecho del nombrado Zola cae en un profundo pesimismo y describe la decadencia de su sociedad con verdadera finura exquisita, no tendréis más remedio que acudir a él, a su emblemático libro (Au rebours, 1884) publicado en España como A contrapelo por Letras universales de Cátedra en 1999, aunque hay otras ediciones, al menos en mi casa, una (1919) prologada por Blasco Ibáñez y traducida por Germán Gómez de la Mata y otra (que no recomiendo en absoluto) publicada por Bruguera  sobre la misma traducción de Gómez de la Mata con el peregrino e inexacto título de Al revés (Libro Amigo, 1986) prologada por el inefable Luis Antonio de Villena, personaje que por aquella época quería ser decadente como Huysmans o el mismísimo Oscar Wilde. Pero no vengo aquí a daros datos biográficos que cualquiera puede encontrar por ahí, incluso el hecho de que al final (ya estaba algo tocado él) acabó convirtiéndose al catolicismo.

En fin, todo esto viene a cuento sólo por unos párrafos para que se observe un ejemplo de humor sangrante, aunque hay muchos de ellos en el libro citado, estos, por ejemplo:

Entre los escritores de la orden dominica, por ejemplo, un doctor en teología, el R.P. Rouard de Card, por medio de un folleto titulado “De la falsificación de las sustancias sacramentales”, había demostrado categóricamente que la mayoría de las misas no eran válidas, por el simple motivo de que las materias empleadas en la celebración de los sagrados misterios estaban adulteradas por los que negociaban suministrando estos productos.

Hacía ya muchos años que los santos óleos venían siendo adulterados con grasa de  aves; la cera, con huevos calcinados; el incienso, con resina corriente y con benjuí. Pero lo más grave era que las sustancias indispensables para el santo sacrificio de la Eucaristía, estaban siendo también desvirtuadas y falsificadas; el vino, por medio de una serie de mezclas y de añadidos ilícitos, tales como corteza de palo de Brasil, bayas de yezgo, alcohol, alumbre, salicilato y liturgirio; el pan, ese pan de la Eucaristía que debe ser amasado con la harina más selecta de los trigos, por medio de harina de alubias, potasa ¡y hasta tierra de cal!

En la actualidad se estaba llegando más lejos; y algunos desvergonzados comerciantes tenían la osadía de suprimir por completo el trigo, fabricando casi todas las hostias ¡con fécula de patata!

Ahora bien, Dios, se negaba a presentarse en la fécula; esto era un hecho innegable y cierto.

 

Para que ahora os vayáis quejando de las hamburguesas, salchichas y alitas de pollo.